Ecocosmocentrismo Lickan Antay
El ecocosmocentrismo constituye una concepción propia de la cultura Lickan Antay, orientada hacia un manejo integral del territorio. Desde esta perspectiva, el entorno no se entiende como un sustrato inerte, sino como una compleja red de nichos ecológicos en la que la naturaleza y el hábitat humano convergen en una simbiosis ontológica que articula la existencia de todos los seres.
Bajo esta visión, el territorio, denomindao Lickana, representa una construcción histórica, cultural y simbólica en la que el espacio y el tiempo se integran en una unidad inseparable. En ella, la realidad terrestre encuentra su correspondencia en el firmamento, que actúa como un reflejo de la vida en la tierra, estableciendo una relación de reciprocidad entre ambos planos.
Esta cosmovisión vincula el cielo y la tierra mediante un conjunto de principios, mecanismos y entidades fundamentales que conforman una totalidad indivisible. En consecuencia, la vida comunitaria, el trabajo colectivo y los principios de maternidad y paternidad se manifiestan de manera análoga tanto en el ámbito terrestre como en el celeste, revelando una continuidad ontológica entre el mundo humano, la naturaleza y el universo.
CULTURA
La identidad Lickan Antay transita de la subalternidad histórica a su revalorización. Frente a la degradación del suelo, la crisis hídrica y el desplazamiento, su resistencia alza la autonomía política y simbólica para resguardar su patrimonio y transmitir su herencia.
LICKANA
Para la tradición Lickan Antay, el desierto de Atacama, considerado frecuentemente como un espacio extremo o vacío, es por el contrario, un territorio profundamente habitado: un paisaje donde montañas, aguas, animales, ancestros y astros mantienen relaciones de reciprocidad.
PAISAJE SEMIÓTICO
La lectura del cielo en el desierto de Atacama es el resultado de interacciones interétnicas entre diversos pueblos, consolidada tras milenios de observación. (desde hace aproximadamente 10,000 años). Esta conexión entre el cosmos y la vida cotidiana se manifiesta en ritos específicos que sobreviven hasta hoy.
COSMOVISIÓN
Este etnoterritorio nos enseña que el "Buen Vivir" no es una meta económica, sino un estado de equilibrio ético con el entorno. La reciprocidad constante con la naturaleza (sagrada) y la gestión comunitaria, demuestran que todo lo existente posee una subjetividad que demanda respeto y diálogo.
VIDA RITUAL
Las prácticas ceremoniales, ligadas a los ciclos celestes, conforman un calendario ritual vital para la supervivencia que organiza siembras, cosechas y ganadería, e integra ofrendas a la Tierra y los Ancestros.
LENGUAJES
Los geoglifos, "lugares sagrados", regulaban el agua, las rutas caravaneras, los espacios rituales y los intercambios. Protegerlos no es conservarlos, sino ejercer soberanía cultural para transmitir que el desierto no es un recurso, sino un ancestro al que se convida.
El Proyecto
Este proyecto de la Asociación Indígena de Regantes y Agricultores Lay Lay, forma parte del Fondo Patrimonial y Ambiental de Minera El Abra, con la Coordinación de Proloa, busca ser una primera etapa, para un trabajo sostenido de cartografía social que involucre a las comunidades con diversos estamentos como colegios, organizaciones vecinales, empresas, sindicatos, etc., a fin de involucrar el arco más amplio de ciudadanía en la valoración y potenciación de la cultura originaria
Redes de potenciación
Al igual que nuestros antepasados, solo el trabajo colectivo e interdisciplinario, orientado a la pervivencia de la Lickana; permite valorar plenamente su legado. Ese compromiso reúne a las y los participantes de este proyecto, quienes aportan desde diversas disciplinas y realidades. La itinerancia de la muestra debe permitirnos ampliar los valores y el conocimiento de esta raíz a través de la coparticipación de organismos y comunidades